Antes del Holocausto, Hitler reunió a sus colaboradores y para convencerlos de que su plan funcionaría, les pregunto ¿Quién recuerda el exterminio de los armenios?
Al parecer el cine lo recuerda, he escuchado esta anécdota dos veces en menos de una semana, la primera en la película Ararat, escrita y dirigida por el armenio Atom Egoyan, una obra compleja que aborda una realidad atroz : las condiciones paupérrimas en que los armenios fueron exiliados de Turquía en 1915, perdiéndose alrededor de 800, 000 vidas y el significado que estas muertes tienen para los sobrevivientes y su extirpe, un legado de dolor, de supervivencia y de lucha constante por ser recordados.
El olvido, amigo de los tiranos, encuentra un enemigo titánico: EL ARTE, ya sea en prosa, en verso, en acuarela y o al oleó, el arte, es un depositario de nuestra historia, un código sagrado que explica quienes somos, como y porque llegamos aquí.
Ararat, da muestras de ello tridimensionalmente, primero con su existencia; segundo, en su trama nos cuenta la historia de Arshile Gorky, pintor armenio que junto a su madre vivió el exilio, perdiéndola en manos de la inanición e inmortalizándola en la pintura The Artist and his Mother, y por último, mediante la metalepsis, recurso cinematográfico utilizado por Egoyan, donde el rodaje de una película con el mismo tópico, sirve como escenario y punto de encuentro para sus personajes.
Por otro lado, el autor se vale de la ficción para dialogar sobre el conflicto actual entre Turquía y Armenia, debido a la negación del holocausto por parte de los turcos. Utiliza una historia familiar, Ani, Raffi y Cecilia, (madre, hijo y hermanastra), personajes en disputa por un pasado que no logra aclararse, donde Ani y Cecilia guardan una versión distinta de la muerte del esposo de Ani, padre de Cecilia.
El tiempo no serena el odio entre estas dos mujeres, por el contrario, añeja el resentimiento, dando pie a nuevas agresiones. En tal escenario, no hay esbozo de reconciliación, pese a que sus vidas continúan articuladas por Raffi, joven que busca comprender los motivos que tuvo su padre, al morir en el intento de asesinar a un diplomático turco.
Toda historia, es historia contemporánea, escribió B. Crocce, he aquí un intento de Egoyan de rescatar la propia, la que le corresponde como descendiente armenio, verdadera para él y los suyos, la historia como experiencia sensorial, viva y encendida en el corazón de los que la vivieron y la dieron de alimento a sus hijos, no para enardecer el odio entre las naciones, si no para conservar su herencia.
Como mencione en un inicio, ¿Quién recuerda el exterminio de los armenios? obtuvo una segunda respuesta en el cine, me refiero a La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet.
A diferencia de Ararat, La vida secreta de las palabras esta mayor dotaba de belleza, una cuidada fotografía donde sobresalen magníficas tomas de mar abierto, una de ellas, enmarcada por la exquisita y extravagante voz de Anthony Hegarty, entonando Hope there̒s someone, escena que eriza la piel y conmueve a los lagrimales.
En esta ocasión la talentosa Isabel, deja a un lado su característica sencillez y entra al juego de la metaficción, con una clara alusión a Dancer in the dark en el inicio del film, este homenaje a la historia de Selma (Björk), la inmigrante checoslovaca creada por Lars von Trier, le dará un giro posterior a la lectura que pueda darse del film.
Salvo esto, ideológicamente no logra desenvolverse como la creación de Egoyan, únicamente rasguña el tema para aterrizarlo en la última media hora de la película, justo en el momento climático se nos revela como un cubetazo de agua fría en pleno invierno, Ann (Sarah Polley) , la joven que cuida al enfermo Jeff (Tim Robbins), misteriosa y de extrañas manías, tiene un pasado de sangre, fue prisionera en la guerra de los Balcanes, pese a todas las pistas, NUNCA LO IMAGINAMOS, la epifanía trae consigo el reproche en boca de Julie Christie: ¿Quién recuerda el exterminio de los armenios? ¿Quién recuerda el conflicto de los Balcanes? Y como niño regañado hemos de contestar con silencio, atónitos ante un dolor tan insospechado como desgarrador.
No vi la de La vida secreta de las palabras, y nomas se me antoja por que sale Tim Robbins, que la neta si me gusta mucho...bueno, me quede con Jacob´s ladder, pero al menos me cae bien. Y nada mas para que te lo epas yo SI recuerdo la guerra de los balcanes, que no sepa que cihingados se estan peleando(pero creo que los serbios y los turcos eran los malos, pues eso s punto y aparte, eh!
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